El demonio creador.

El demonio creador.
Supongamos un demonio creador. A él le podríamos gritar, mostrándole su creación: —¿Cómo te atreviste a interrumpir el reposo sagrado de la nada para hacer surgir una masa tal de desgracias y angustias?

jueves, 24 de febrero de 2011

Yo creía en ellas...

Cuando creía en la belleza de las hadas... Cuando el bosque tenebroso por la mañana era sumamente hermoso. Las hadas volaban alrededor de mí haciendo alegorias. Era mi oportunidad, al caer la noche y beber aquella sustancia nociva, llena de floripondio, salvia, ganjah, hongos... Era mi oportunidad. Flotaría riendo como loca, extasiada, entonces me convertía en una más... Bella, alucinante, malvada. Bajos las injurias del poder, gobernaba yo. Y todo el mundo me rodeba, ése pequeño mundo de lujuria.

Ja! Te das cuenta como la belleza exquisita de cuerpos pequeños y desnudos, danzan a mi alrededor, sus pequeñas y gigantescas alas lastiman mi ser, hacen sangrr mi espalda, bellos y delicados labios besan mis mejillas y muerden mi lengua, extasiada. Mis brazos, mis pechos, mis piernas, mis ojos, mis orejas, llenos de saliva dulce y malvada, exquisita y exitante. Una mano hermosa y tétrica aplica su parte. Y el mundo se aparta. Los bellos rostros dejan de tocar mi cuerpo. Y en lo más alto, él toca, toca como los verdaderos reyes de la tinieblas, me hipnotiza y una sonrisa tonta y placentera, comienza a sentir dolor, dolor el cual disfruto. Él deja, baja con su guitarra, su bella voz recitándome poemas eróticos, lo supe por el timbre y tono de su voz. Me ultrajaba y yo extasiada de placer. Todos danzaban y esa maldita canción de fondo. Un solo de guitarra apoderándose de mí. Mi bella voz, cantaba, recitaba cantos súblimes. Él tomaba mi ser, y el verdadero amor se consumó. Muertos de placer. Su piel ardiendo quemó la mía. Pero muertos de placer. Amándonos locamente. Y sus labios húmedos sobre los míos, recitando bellísimos poemas eróticos.

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