No es común describir un lugar que no existe. Me pregunto ¿cómo se hace éso?. No lo sé. Sin embargo lo intentaré. Es frío, turbio, obscuro, frágil, tenebroso, fúnebre, tétrico, espeluznante, obscuro, ahí en donde tus recuerdos rotos se esconden, esperando a salir para ahogarte en un mar infinito de tu inmensa soledad, de tu inmensa nostalgia, son ésos, los que te dije que guardaras para más adelante, los que ultrajan tu mente, que sin querer pensar en ti, a pesar de estar en ti, sabes que te maltratarán, y no, no despertaran ni la más mínima lástima por ti.
Este lugar es imposible de describir, mejor dicho te conte un secreto: los misterioso que sentirá tu ser, son estas palabras antes mencionadas. Ja. No, no es juego, prometo que será aterradoramente encantador, aterradoramente dramático, aterradoramente bello. Aterradoramente orgásmico.
Una de las cosas más bellas, una cosa dimínuta, pero extravagante, grotesca, bella, escarlata. Tiene pequeños y estrafalarios senos, piernas hermosamente detalladas, cadera extrañamente dedicada, un rostro impecable, ¿quién dijo que las hadas eran buenas? La maldad y la belleza suelen llevarse sublimemente bien, y es aterrador.
La dueña de tus míseros recuerdos, la que con un extraño susurro de maldad, te hace temblar, y no la miras, te hace llorar de miedo, sin saber porque, tu respiración se agota mientras ella loca de placer se alimenta de ti, de tus entrañas, entra y sale de ti, de tus entrañas. Entra y sale, se posa, duerme, ríe, planea, se droga, en ti. Por ti. Para ti.
Lo único que ella deseea de ti, es morir. Muere, sabes que la sangre derramada en su lecho, la hara más fuerte, la hará más bella, de éso de alimenta. Aunque sea una vil prostituta, pero el erotismo es arte, el erotismo es lo más bello que puede existir en este mundo de mierda. Qué más. El erotismo más grotesco que puedas conocer, ella te guiará.
¡Devuélveme al lago del que me sacaste!
Nadie ve nunca mi triste historia. El villano sólo es juzgado, pero ¿cuáles son los motivos de su maldad? Nadie, se detiene a pensar en éso. La única razón es que beberé tu sangre, como lo he estado haciendo cada noche, poco a poco, la causa de tu mortal enfemedad. Mi locura y delirio sólo es volar con una copa de sangre, tu sangre. Caliente, ardiendo, quemándome la tráquea, quemando mis intestinos, desvaneciéndome, cayendo en círculos ardiendo mis miembros, desatando un olor exitante. Destruyendome el alma... lo que quedaba de ella. Mis ojos fuera de sus órbitas, es el dolor, es mi nostalgia, mi placer... Lo que quedaba de ella...
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