El demonio creador.

El demonio creador.
Supongamos un demonio creador. A él le podríamos gritar, mostrándole su creación: —¿Cómo te atreviste a interrumpir el reposo sagrado de la nada para hacer surgir una masa tal de desgracias y angustias?

domingo, 13 de febrero de 2011

Octubre...

Sabía que no podría huir de ella... Sabía que aunque me escondiese en lo más profundo del óceano... No podía huir de ella... Llegó el máximo, el más alto, el magnánimo.. el último de mis tormentos. Y no sabía que hacer, decidí, cobardemente. Hundirme.. y no respirar más... Para darme cuenta que realmente nadie notaria más mi presencia, que nadie se acordaría de mí. No sé en que momento deje pasar las cosas buenas, para ocuparme simplemente de las malas, ésas las que jodidamente sólo perturban mi pequeño mundo de fantasía. Mi mundo de fantasía quedó hundido, pero, de una forma tan bellamente afable, que no puedo describirla.. Sentía como el agua llenaba mis oídos y un silencio, no sé si perturbador o tranquilizante, pero jodidamente encantador, bello, misterioso, hermoso, sublime!

Sabía que el mar.. me quería, me amaba, me adoraba, tanto que no podía dejarme salir.. sabía que nuestro amor era tan fuerte, que ni una sola ola me devolvería nunca más a tierra, a la playa, nunca más volvería. Sabía que nuestro amor era tan hermoso, que los dos hipnotizados, mirando la hermosa Luna, mirando y dándonos cuenta que lo más hermosos era estar muertos, pero juntos, tú y yo, solos... En el mar. La belleza de tus manos que sé que son inmensas, las olas que llevan marcados tus dedos, tus dedos en mi, en mi cuerpo. En mi cadera, en mis cabellos, en mis senos, en mi boca, en mis muslos, en mi cuello, en mis manos, en mi virginidad, en mi corazón.

La manera en la que me demuestras tu amor, ahogándome, asfixiándome, me encanta, me encanta saber que aunque quede azul.. azul como tu cara, tus cabellos, todo tú. Aunque me quede azul, estaremos los dos, yo ensima de ti, flotando y tú inmenso y azul acariciándome la espalda, los dos, amandonos, viendo el azul del cielo, viendo lo obscuro del cielo estrellado, viendo la hermosura de la Luna, resplandeciente como la espuma de tus cabellos. Ahí los dos sonriendo al horizonte. Y yo flotando sin un respiro más, pero con la mirada hipnotizada por la belleza de tus ojos, tus ojos que se elevan, se elevan y meditan. Y me hacen tan inmensamente feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario