El demonio creador.

El demonio creador.
Supongamos un demonio creador. A él le podríamos gritar, mostrándole su creación: —¿Cómo te atreviste a interrumpir el reposo sagrado de la nada para hacer surgir una masa tal de desgracias y angustias?

sábado, 5 de marzo de 2011

Ella...

Sus verdes ojos estaban líquidos... La naturaleza se destruía al caer por sus rosadas mejillas. No sabía por qué lloraba, y me provocaba un malestar verla. Su mirada era un misterio, incluso su hermosura desfalcaba la mía. No era tal envidia la que yo sentía, era más bien, no lo sé, morbo. quizá.

Deje de ponerle atención y sabía que mi mundo esperaba por mí, no era que no me importara, era sólo que me deseperaba el misterio de su llanto. Ella tan bella como siempre miraba como me alejaba de su lecho, creo que el llanto paro ¿era quizá yo el motivo de su tormentoso llanto? Eso paralizó mis miebros. Jamás pense en esa posibilidad, ¿cómo era posible éso? No dependía de mí, era otro su tormento, lo supe porque me vió, paro de llorar y con su mirada turbia aclamaba mi retorno. Tuve que volver, fue cuando descubrí el amor que ella sentía por mí. No supe como reaccionar, eso era tan raro para mí, entes lloraban por mí, día y noche, en un mundo y en otro. Pero ella. Ella era difernte. Sus lágrimas probocaban en mí cólera, no sabía como enfrentar ello, cómo hacerle entender que sus errores justificaban los míos, o tal vez sólo sus descuidos, estaban más marcados que nada en mi piel. Mi piel tenía identificado cada momento de rechazo, cada momento de tortura, de incomprensión. Son mil cosas ¿cómo me pedía que comprendiera su llanto? Una fuerza ajena a mí, me hizo llorar también, sentí coraje, dolor, pero le comprendí. La comprendí y no me quedo de otra, le demostre mi afecto, y le dije que la amaba demasiado. Ella dejo de llorar, pero otra pena turbaba su corazón.

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