El demonio creador.

El demonio creador.
Supongamos un demonio creador. A él le podríamos gritar, mostrándole su creación: —¿Cómo te atreviste a interrumpir el reposo sagrado de la nada para hacer surgir una masa tal de desgracias y angustias?

domingo, 3 de abril de 2011

Inexplicable



Las nubes caen ante nosotros. Los árboles se derrumban en nuestra presencia, el sol ha caído, La Luna se levanta y la tempestad empieza.

Como la aves acarician las copas de los árboles, tus manos se pierden en las curvas de mi cuerpo. Como las fieras más peligrosas del bosquesillo parece que acarician las extrañezas que hay en sus entrañas, mis dedos se enredan y huyen de tu hermosa cabellera. Para salir a la arena que de color hermoso y caliente llena del sudor de tu cuerpo como olas inmensas que me hacen vibrar locamente.

Así como el Sol lucha por permanecer intacto ante nuestro amor, pero la Luna sin esfuerzo lo opaca, porque nuestro amor la hace más brillante que los mismos rayos de luz inmensa. ¡Ah! Qué más quisiera yo que perderme en la hermosura o fealdad de un bosque, una playa, un desierto y encontraría tan sólo la belleza en ellos al comparalos con tu cuerpo, tu cabello, tus ojos, tu inteligencia. Y así hacerlos perfectos. Tus manos como un hermoso río que corre rápida y lentamente cosquilleando la tierra, que es la piel de mi planeta. Ese líquido perfecto que da vida, nos da vida. Pero que hierbe al ritmo de nuestros gemidos. Ese aire súblime que enfría el sudor de nuestros cuerpos, para estremecernos fría pero placenteramente. Las palabras, las ideas no me bastan para hacer entender la extrañeza de tu ser, pero que resulta tan maravillosa para mí. Esa Galaxia que no cabe en mi Universo y viceversa.

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