Aquí, postrada sobre una ventana que no mira nada... Pensando.. Mis ojos fuera de sus órbitas... Recuerdan aquel momento... No sé que pensar, mi corazón ya no se mueve, ya no sufre, ya no siente, ya no existe. Me imagino que mi tormentosa vida merecía algo así, algo peor, algo más que sólo dejar de existir. Tal vez. Quizá. Ya no recuerdo como era mi vida antes de ti. Ya no se como es mi vida ahora sin ti. Sé que mis palabras pueden sonar dulces. Tú sabes que no es así. Corazón deja de latir y sumbarme en el oído, no te escucho, no sé, hace tiempo que perdí la percepción de las cosas. No sé diferenciar entre una copa de vino o una copa de sangre. Tú sangre.
No sé que significa ahora la palabra "Mi vida" La perdí, cuando te decía a ti, un dulce "Mi vida", ahora que estas intacto, no te mueves, no sé que te paso, no lo sé, no respiras, ¿estás jugando?. No lo sé.
Ahí postrada sobre la ventana que no mira nada, las ventanas se mueven, no lo sé, las puertas se azotan, no lo sé, las lámparas se caen, no lo sé. Volteé ví tu cuerpo, intacto, caí en mi error o en mi victoria. No lo sé. Con una lujuria incandescente una sonrisa invadió mi ser, sentí el dolor y el placer, recordé, segui mirando a través de esa ventana que no mira nada.
Te invoque, moviste el brazo, corazón, no pense que resistieras tanto. O ¿es tu alma la que quiere salir de tu cuerpo para cobrar venganza? No lo creo. Moriste de placer. ¿Qué venganza podrías arremetir contra mí? Moriste de placer. Oiste los cantos súblimes de los propios demonios, oiste la voz dulce y angélical, irónica, de los propios cadáveres antes del tuyo. Mil trompetas, mil arcos, mil tambores danzaban alredeor de tu acto y el mío. Ahí postrados con su inefable escopofilia. Dejaste de respirar, lo logre, ¡No!, aún estás vivo. Permite que te diga antes de que todo acabe. ¿cómo es esto? No hay de qué preocuparse. ¡Mi vida! Sólo estamos danzando mientras observas, como saboreo tu deliciosa piel, la sangre brota de ti, estoy empezando el festín, me dejaste exahusta. Me recobro con tu sangre. Oh! ¿Por qué gritas corazón? ¿Te duele? Juraba que te morias de placer. Ja Ja Ja, ¿Literal? ¿No te gusta? Yo haré que te guste. ¡Mustia! Disculpa, creí haber oído un ¡Mustia! No me recates corazón, así te guste, así me quisiste, así me amaste, así te obsesionaste. ¿Qué? ¡Te amo! No me dejes morir, ¿Por qué me matas? Te amo! ¡Hazme sufrir! Es eso lo que todos dicen, y tú lloras ante mis ojos, ¡Que descaro! Mejor dame el último de tus respiros, él último de tus orgasmos, el último de tus lamentos.
Me atormenta, me aniquila, me saca las tripas, remueve mis hígados, me degolla, me susurra... Dejame respirar... El humo de mi tabaco dibuja en mi cara, el último de tus placeres y uno más de los míos.
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